por Alejandro Rodríguez
jueves 6 de octubre de 2016
Es habitual encontrar mendigos emocionales entre los adictos. Personas con una desmedida necesidad de afecto, cariño y aceptación. Seres que se derrumban ante la crítica, el rechazo o el fracaso. Personas que vuelan alto con cada halago y se estrellan ante el más mínimo reproche. Esta "hipervulnerabilidad emocional" genera un enorme sufrimiento, episodios de miedo, angustia y ansiedad que producen la la necesidad de alivio y su consiguiente búsqueda. Una vez encontrada la vía de escape, ya sea en forma de consumo de sustancias o desarrollo de una conducta compulsivamente, sucede un desequilibrio cerebral, cambios en la manera de percibir, sentir, valorar, recordar y la entrada en un bucle insano, autodestructivo y frecuentemente mortal.
Consecuentemente, la Recuperación del adicto debe afrontar esta necesidad de limosna emocional y el aprendizaje de herramientas de gestión del fracaso y el éxito, la crítica y el halago. En este camino, desarrollar consciencia acerca de quiénes realmente somos y desidentificarnos de nuestro personaje egocéntrico serán vías de necesario tránsito hacia la libertad y una vida buena. Somos millonarios pidiendo limosna. Aquí y ahora tenemos todo lo que necesitamos para ser felices.
El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional