Grupos de apoyo

En AR Adicciones también trabajamos en grupo. Los grupos de apoyo presenciales u online son una herramienta muy importante en la recuperación. Refuerzan la voluntad de abandonar el consumo y permiten adquirir habilidades sociales con las que afrontar este duro proceso. A través de las experiencias personales compartidas, los miembros se sienten identificados, comprendidos e inspirados a rehacer su vida.

Formar parte de un grupo afín permite que las personas tomen conciencia de la magnitud de sus problemas con las drogas y entiendan cómo operan en su caso, a menudo de manera inconsciente. Al mismo tiempo motivan a sus miembros a trabajar por su recuperación y les enseñan a lidiar con los desafíos de la vida cotidiana; aquellas situaciones conflictivas que pueden tentarlos a recaer en el consumo.

Entre todos se inspiran y se motivan a apostar por la abstinencia. El grupo también alienta al individuo a ser compasivo con su propio proceso.

Los miembros se reúnen varias veces a la semana recomendando siempre mantener el contacto con el grupo base aunque con el tiempo sea de manera más esporádica.

Las normas y principios que rigen un grupo de apoyo son:

  • Ofrecer asesoramiento y consejos sobre las dudas que tengan los miembros o sobre métodos para superar el consumo.
  • Participación de todos los miembros a través de sus relatos de vida en relación a su experiencia. Gran parte del aprendizaje y la energía de motivación se basa en conocer las vivencias de los demás.
  • Escuchar activamente las experiencias ajenas y apoyar los procesos de recuperación de sus miembros.
  • No juzgar ni reprochar las situaciones de cada usuario con respecto al consumo de drogas y sí, en cambio, ayudarle a tomar conciencia de la realidad de su conducta desmontando excusas y justificaciones. Engañar a un familiar puede ser fácil. Engañar a un grupo de iguales es mucho más difícil.
  • Motivar a cada integrante para que no se desvincule de su objetivo principal (la recuperación).
  • Reciprocidad, solidaridad, apoyo, acompañamiento, comprensión y confidencialidad son los compromisos fundamentales que suscriben los miembros.

El grupo de apoyo permite a sus miembros a comprender su hábito y comprometerse con su recuperación. Advierte al compañero de los mecanismos de autoengaño con que justifica su conducta. Esto resulta de gran ayuda porque el consumo abusivo de drogas esconde mecanismos de defensa para evitar lidiar con ciertas circunstancias. Al reconocer qué dispara el consumo se puede trabajar la raíz del problema.

Escuchar a otras personas contar sus experiencias con las sustancias psicoactivas y/o conductas adictivas supone una práctica enriquecedora, tanto para el narrador como para el oyente. Al primero le permite desahogarse y autoanalizarse mientras expresa sus sentimientos; para los oyentes, les ayuda a no sentirse tan avergonzados por su enfermedad e identificarse con otr@s al conocer más casos similares al suyo.

Cumplen un papel de red social de apoyo. En efecto, los grupos se presentan como una oportunidad para crear nuevas redes sociales saludables. Esto es de gran importancia para los miembros, ya que durante su etapa de consumo sus relaciones sociales se han ido deteriorando. Así, el grupo de apoyo le ofrece una nueva comunidad a la que pertenecer y sentirse apoyado en su proceso de acompañamiento en adicciones.

Cada compañer@ encuentra un motivo para mantenerse en la abstinencia: no defraudar a los demás ni a uno mismo.

Ayudar a los demás funciona como método de implicación y de autoconfianza. Sentirse útiles para otros, refuerza la autoestima y ayuda a percibirse más capaz de superar los problemas.

La fortaleza de los grupos de apoyo reside en ofrecer un lugar de refugio donde ser comprendidos y no juzgados por su historia. Cuando se pretende dejar de consumir surgen dificultades de todo tipo: personales, de pareja, familiares, laborales, económicas, de salud... pero también anímicas, emocionales, sentimentales, sexuales… Esta es una situación que el entorno no termina de asimilar y motiva un sinfín de reproches. Los compañeros de grupo sí entienden lo que supone iniciar un proceso para dejar las drogas.

Esta empatía, sin duda, refuerza la autoestima y la sensación de pertenencia a un colectivo nuevo y sano. Una cuestión de suma importancia para cualquier persona como seres sociales que somos.




Alejandro Rodríguez no es un centro médico-psiquiátrico o gabinete de psicólogos. Alejandro Rodríguez no pretende ser un sustituto al consejo médico profesional.


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