por Alejandro Rodríguez
sábado 24 de octubre de 2020
De manera coloquial hablamos de la humildad como una virtud que consiste en reconocer nuestras debilidades y limitaciones. La humidad se contrapone a la soberbia, a la prepotencia. También hablamos de que una persona humilde es aquella que obra por el bien común. Esta última acepción nos lleva a lo opuesto al egoísmo. Es fácil entender que la humildad es una cualidad a desarrollar en recuperación por la manera en que nos aleja del egocentrismo y un concepto distorsionado de nosotros mismos.
Por si esto fuera poco, la humildad cobra otra dimensión cuando entramos en una sala de recuperación y quizás sea junto a la honestidad la cualidad más importante a la hora de afrontar el reto de aprender a vivir sin drogas.
Ahora debemos ser humildes ante la droga. Nuestra historia personal debería dejarnos claro que si hubo un tiempo en que éramos capaces de controlarla, estos días han pasado. Ahora debemos ser conscientes de que retarla es sinónimo de derrota segura. A pesar de esto puede que alguien viva todavía con la fantasía de poder consumir moderadamente, de que lo que pasó fue una mala racha producto de la juventud, la inexperiencia o un cúmulo de circunstancias adversas, y que ahora con más años e información seremos capaces de domesticar a la fiera. Si este tipo de pensamientos te asaltan debes compartirlos inmediatamente con compañer@s que puedan desmontar esta brillante idea.
Cuando l@s veteran@s intenten ayudarnos desinteresadamente y nos digan las cosas que nuestra adicción no quiere oír también será momento de ejercer la humildad y en lugar de rebatir y contraargumentar aceptar con agradecimiento su ayuda.
Con el tiempo, a medida que pasan los meses y los años, la humildad nos servirá para ayudar a otros desde el cariño y el conocer, por haberlo transitado, el duro camino en el que se encuentran.
En recuperaciones avanzadas la humildad nos servirá para recordar de dónde venimos y a dónde no queremos volver e integrar que una vuelta a viejos hábitos y actitudes puede ser suicida. Si la ciencia ha definido la adicción como una enfermedad incurable, crónica y con tendencia a la recaída será por algo. Tener presente estas características de nuestro “problema” será una muestra más de humildad.
Los años de experiencia me confirman que personas con circunstancias de vida en recuperación tremendamente difíciles en lo familiar, social, laboral y económico, han sido capaces de sobreponerse a ellas apoyándose en una gran humildad consiguiendo con el tiempo una vida nueva y buena.
El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional