El Niño del Brazo Roto

por Alejandro Rodríguez
martes 8 de noviembre de 2016

Todos hemos conocido a un compañero de colegio que un día apareció en clase triste y compungido con un brazo escayolado. Todavía afectado por el dolor, el accidente y el tiempo en el hospital, nos habló de su "aventura", de cómo fué, qué pasó. Con el paso de los días las cosas se normalizan, se asumen, se integran. Aunque todavía no participa en los partidos de fútbol del recreo sí se apunta a las conversaciónes del patio y poco a poco vuelve a ser el mismo que era durante las clases. Pasado un tiempo quizás le veamos sonreir. Un día alguien dibuja algo en su yeso: una cara, una firma, un coche... A lo mejor una compañera de clase traza un corazón. El brazo enyesado ya no es el recuerdo de un hecho terrible y empieza a ser algo que lucir con orgullo, como una medalla, una cicatriz, una historia. Nada que nos impida llevar una vida plena y disfrutar de cada aspecto de la existencia.

El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional

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