por Alejandro Rodríguez
viernes 11 de octubre de 2024
Es cuestión de tiempo que cuando conseguimos mantenernos abstinentes de la sustancia adictiva consumida en nuestros años en activo aparezca la tendencia a sustituir. El poder de la enfermedad (que no del tóxico) es tan grande que de manera casi siempre inconsciente buscamos y encontramos ese “algo” que nos aporte (aunque sea parcialmente) aquella intensidad y excitación que la droga proporcionaba. Así, comida, sexo, trabajo, ejercicio físico, relaciones sentimentales, aspecto físico, fanatismos religiosos-deportivos-políticos, etc. sustituyen de alguna manera al tóxico y tratan de mantener el ciclo adictivo ahora sin sustancia.
Esta tendencia es evidentemente peligrosa y si no es identificada y trabajada nos llevará irremisiblemente a la recaída. La sustitución es un mal parche, una chapuza que no debe confundirse con una recuperación seria.
Entre las sustituciones más habituales están las compras. Una conducta muy sutil y difícil de identificar como enfermiza en una sociedad como la nuestra, no en vano es llamada “sociedad de consumo”. Comprar, gastar, ir a la última, seguir las modas, aparentar, remarcar un status social, una identidad… son actitudes consideradas normales en nuestra cultura y en ocasiones son también comportamientos asociados al éxito.
Más allá de las consideraciones sociales y culturales lo que me preocupa aquí es la relación enfermiza que muchas personas en recuperación desarrollan con las compras.
Y es que comprar “coloca”, es un subidón que se inicia con la aparición (o fabricación inconsciente) de un anhelo o carencia que una mente adicta convierte rápidamente en necesidad urgente. Una simple apetencia o preferencia es transformada en un deseo intenso en cuestión de segundos. La palabra importante aquí es "intenso" no lo olvidemos nunca al hablar de adicciones. A partir de ahí los aspectos obsesivo compulsivos supervivientes y en ocasiones preexistentes a la época de consumo de sustancias campan a sus anchas de nuevo.
¿Cómo comprar ahora en recuperación?
Hay ciertas recomendaciones que nos ayudarán a tener una relación saludable con las compras:
1 Reconocer honestamente si la decisión de compra se basa en una necesidad real o es una decisión impulsiva que busca distraerme o excitarme.
2 ¿Me lo puedo permitir económicamente o es un gasto excesivo?
3 La táctica de la nevera. Esperemos quince días antes de comprar lo que deseamos. ¿Sigue pareciéndonos una buena idea transcurridas dos semanas? Es posible que no, incluso que lo hayamos olvidado. De esta manera, aunque terminemos comprando habremos evitado la impulsividad.
4 Evitar grandes centros comerciales. Es mejor comprar en pequeños comercios y de cercanía evitando aglomeraciones, oferta excesiva, ambientes de consumo desaforado, paseos por escaparates, jornadas navideñas, Black Friday, rebajas, etc. Estos lugares suponen un enorme aluvión de estímulos activadores del deseo.
5 Evitar Amazon y otras compras online en la medida de lo posible. Las apps y páginas web están diseñadas para generar necesidades de compra y que terminemos adquiriendo más de lo necesario. Un peligro para compradores compulsivos con muchas ganas de "consumir".
Es recomendable acudir a pequeños comercios de cercanía. Además, en caso de problemas, defectos o necesidad de garantía dispondremos de un interlocutor físico de confianza y no un contestador automático en Tegucigalpa.
6 Consultar, compartir el deseo. Otras opiniones suelen ser más objetivas, sobretodo de compañer@s de recuperación con tiempo en el proceso.
7 Evitar créditos o endeudamiento, es mejor esperar y ahorrar durante el tiempo necesario. Nos trabajaremos también así la impulsividad y la impaciencia, además de intereses innecesarios.
8 Manejar presupuestos cerrados, saber cuánto vamos a gastar y no salirnos de la idea inicial: lo que voy a comprar, donde y cuánto voy a pagar.
9 En los primeros meses de recuperación es conveniente aparcar todas las decisiones de compra innecesarias y durante el primer año evitar grandes inversiones (casa, coche...).
Es un trabajo complejo pero muy importante a la hora de conseguir calidad de vida y no solo una simple abstinencia de sustancias. La sensación de libertad aumentará y estaremos trabajándonos "esas otras dependencias" de las que también necesitamos desprendernos.
El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional