Peligro: rencor

por Alejandro Rodríguez
sábado 31 de octubre de 2020

Hemos consumido todo tipo de sustancias y puede que nuestra conducta enfermiza nos haya hecho protagonizar un sinfín de situaciones de peligro, peleas y violentas discusiones.

Ahora en recuperación ya no vivimos sucesos de este tipo y nuestra vida se va normalizando poco a poco pero puede que caigamos en la tentación de conformarnos y no seguir avanzando en nuestro Cambio.

Mantenerse abstinente, seguir un horario y asistir a sesiones de grupo es una magnífica manera de iniciar una recuperación pero No es recuperarse. Recuperarse supone además cambiar nuestras actitudes, revisar nuestras creencias y adoptar una serie de valores que nos permitan vivir con honestidad, libertad y humildad.

Quizá algun@s piensen que pasar varias horas del día regodeándonos en sentimientos de rencor hacia otr@s puede ser algo inocuo e inofensivo. Que mantener una lista de “enemigos” a los que atender a diario con pensamientos negativos, deseos de venganza y fantasías de revancha no tiene porqué perjudicar nuestro proceso de recuperación.

Se equivocan.

El cambio de hábitos es muy importante para obtener abstinencia y poder platearnos un trabajo más profundo en el futuro, pero dejar de ir a los bares y hacer deporte no va a ser suficiente para superar una adicción.

El reto más importante (y el más difícil) es el cambio interior relacionado con nuestro diálogo interno, aprender a auto observarnos con compasión, perdonando nuestra inevitable tendencia a “lo de antes” y rectificando en busca de una nueva manera de vivir.

Vivir culpando a otros de lo que nos pasó, pasa o pasará supone no asumir nuestras responsabilidades y no olvidemos que recuperarse es también responsabilizarse y tomar las riendas de nuestra vida.

Es un buen ejercicio tomar nota de cada juicio, crítica o queja a lo largo de un día. Os sorprenderá cuanto trabaja ese implacable juez interno.

Con el tiempo podemos escribir esa lista de “culpables” y dedicar un tiempo a renunciar de corazón a seguir deseando lo peor a esas personas, incluso a las que realmente nos hayan perjudicado en el pasado. Digo "realmente" porque la mayoría de nuestros enemigos solo nos quisieron perjudicar en nuestra cabeza.

Puede que sientas la tentación de perdonar solo a algún@s y seguir odiando a esa persona en la que estás pensando. Sí, a esa misma. Debes saber que mientras haya un solo nombre en tu lista de enemigos no serás libre.

Al igual que sucede con nuestra renuncia a las drogas este compromiso debe ser renovado continuamente. A veces, aunque creemos que hemos perdonado nuestras tripas nos recordarán que todavía quedan restos de rencor que han de ser identificados y atendidos.

Sé que no es fácil pero la recompensa merece la pena.

Renunciar a la droga fue una magnífica decisión pero no nos quedemos ahí y sigamos renunciando a “esas otras drogas” como la necesidad de aprobación, el culto al dinero y/o la imagen y, especialmente, el rencor y la culpabilización constante de otr@s.

El premio es una enorme mejoría en nuestra calidad de vida y un nuevo bienestar, las mejores anclas para que nuestra recuperación no naufrague en tiempos de zozobra emocional.

El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional

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