La Madre de todas las Adicciones

El

por Alejandro Rodríguez
lunes 20 de abril de 2020

Hablamos habitualmente del egocentrismo del adicto en activo, de cómo vive cada situación a través del filtro egoico: “¿Facilita/Perjudica mi consumo?“

Ya en recuperación con plazos más o menos estables y duraderos de abstinencia, cambian las preguntas pero suele mantenerse el “yoismo”, el egoísmo adicto:

“¿Me interesa/beneficia/perjudica?”, “¿Cómo afecta a mi imagen?”

Al valorarse cada hecho en relación a cómo afecta al “Yo”, el adicto en recuperación siente una especial excitación al sentirse atacado, juzgado, criticado o injustamente tratado. Este sentimiento activa los mecanismos de obsesividad, impulsividad y compulsividad. La sustancia ha desaparecido pero la enfermedad permanece, no olvidemos que es incurable.

Los mecanismos de rumiación, las fantasías de venganza o revancha, los pensamientos negativos circulares que se retroalimentan basados en miedo, rencor, odio, culpa y vergüenza se originan en una manera de ver la vida, a los demás y a nosotros mismos. 

A principios del s. XX. contemporaneo de Freud, el médico japonés Morita Masatake (1874 - 1938) desarrolló una rama de la psicología fuertemente influenciada por el budismo zen. Jefe de psiquiatría de un hospital en Tokio, empezó a trabajar con los "neuróticos", personas con problemas de ansiedad e hipocondríacos partiendo de que su angustia o vacío surgía al estar excesivamente centrados en el "Yo". Su atención se enfocaba siempre en ellos mismos. A partir de ahí todo era amenaza, escasez e insatisfacción. Esta actitud destructiva terminaba siendo un bucle, una bola de nieve cada vez más grande que se retroalimentaba al generar una relación de rencor, rabia y vergüenza hacia uno mismo.

Los problemas surgen en el mismo lugar: donde “Yo” me convierto en la medida de todas las cosas, en el centro de la vida, en el termómentro de cada situación según las circunstancias sobrevenidas me afecten de una manera u otra.

El “Yoismo” se adapta según la personalidad de cada uno (o quizá deberíamos decir “el personaje o personajes” de cada uno), a nuestros miedos más íntimos.

Personas con heridas emocionales del pasado (rupturas, pérdidas, traumas…) vivirán cada evento a través de las gafas del dolor emocional sufrido en su día. Los que sufren de ansiedad adelantando el miedo futuro harán lo propio. Los que necesitan aprobación, cariño, atención y valoración filtrarán sus experiencias con el tamiz de sus dependencias emocionales.

Distintos personajes pero un origen común, el “yoismo” o el hábito (¿adicción?) de ver la vida sintiéndose el centro del universo, el baremo único, la unidad de medida de cada cosa dependiendo de nuestras necesidades.

El “yoista” que lea estas páginas responderá asombrado que es normal que uno viva con la necesidad primaria de buscar su beneficio, su placer, su comodidad, de salvar su culo. Esta inconsciencia acerca del hábito unida a la incapacidad de ver cómo esta manera de vivir nos produce un enorme sufrimiento convirtiéndonos en un mamífero asustado y ansioso acerca el “yoismo” a las características de una verdadera adicción, la madre de todas las adicciones.

Al mismo tiempo que nos hacemos conscientes de esta adicción primaria, origen de todas las demás, (el miedo, vacío, depresión, etc. que produce el “yoismo” siembran el terreno para las “adicciones clásicas”) podemos llegar a la conclusión de que “trabajada” esta dolencia original las dolencias sucesivas serán más fácilmente atendidas.

No debemos confundir el “Yoismo” con las recomendaciones basadas en priorizar la recuperación, centrarnos en nuestro trabajo de Cambio de hábitos + actitudes y evitar situaciones de riesgo. La Recuperación nos da la vida y sin vida no caben planteamientos posteriores. Primero sobrevivir a la adicción y después sobrevivir al “Yoismo” para poder Vivir con paz y libertad. Altruismo, compasión, vocación de servicio, empatía y una espiritualidad íntima, personal e intransferible… son caminos evidentes a la hora de avanzar en nuestro desarrollo personal. Pero eso pertence a otro post, a muchos otros.

Sabemos que dejar las drogas es posible. Millones de personas lo han conseguido. Abandonar el egoísmo está al alcance de unos pocos.

Dejar de ser un “Yoista” es tarea para toda la vida, un propósito para cada día.

Para este día.

El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional

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