Teoría y (sobretodo) Práctica

por Alejandro Rodríguez
lunes 12 de octubre de 2020

De las palabras a los hechos

La Recuperación supone un enorme aprendizaje. Desde el primer día nos aporta una gran cantidad de información. Pautas, consejos, recomendaciones, ejemplos, relatos, experiencias técnicas y conceptos fluyen desde el principio y en cuestión de unos pocos meses hemos integrado la teoría. Algun@s vamos más allá y nos volcamos en la lectura de textos relacionados con la adicción y su recuperación.

Habitualmente acogemos este regalo con interés y curiosidad, no en vano nos habla de nosotros, de nuestro “problema”, de nuestro sufrimiento y su solución.

Con el tiempo, nuestro discurso y participación en las sesiones de grupo se hace más sofisticado y algunas frases hechas, casi refranes, y otras expresiones de recuperación van incorporándose a nuestro vocabulario. El lenguaje de recuperación, el argot de grupo, se integra en poco tiempo.

Esta parte del proceso es fácil. A pesar de muchos años de consumo la mayoría de nosotr@s mantenemos la capacidad de aprendizaje y memorización de conceptos.

En este momento puede surgir una tendencia peligrosa que desgraciadamente es muy habitual entre compañer@s: la teorización de la recuperación.

Esta situación surge cuando nuestro discurso no coincide con nuestra conducta, cuando los principios que la recuperación defiende no se corresponden con nuestra actitud y cuando nos limitamos a no consumir sustancias y acudir a las sesiones de grupo pero manteniendo los hábitos de siempre.

Hablar de recuperación no es recuperarse.

No consumir no es recuperarse.

Acudir a sesiones con compañer@s no es recuperarse.

Hacer deporte no es recuperarse.

Leer libros terapéuticos no es recuperarse.

La Recuperación está en los cambios íntimos, en las pequeñas decisiones que tomamos cuando nadie nos ve, en lo que hacemos, pensamos y decimos cuando salimos de la sala de grupo.

La Recuperación está en los cambios de actitud, en la revisión y cuestionamiento de nuestras creencias. La Recuperación se practica en nuestras relaciones con los demás aplicando tolerancia, honestidad, empatía, compasión y humildad.

Todos hemos escuchado magníficas disertaciones, auténticas conferencias de apasionados erudit@s de fluido verbo en muchas sesiones de grupo que no se veían encarnadas en una vida nueva. Much@s compañer@s que han quedado en el camino a pesar de saberse la teoría y explicarla maravillosamente. Personas que no se "aplicaban" asimismas lo que exigían a otras.

La teoría aprendida en el grupo debe ser puesta en práctica en todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida. 

Mucho cuidado con las palabras huecas, los discursos grandilocuentes, los juicios y las críticas hacia otros compañer@s.

Quizá saquemos más partido a las reuniones si nos dedicamos a compartir nuestras dificultades más que a presumir de conocimientos.

Convertirse en un teórico de la recuperación es un enorme peligro. Toma como referencia a las personas en recuperación que hablan con su ejemplo, que tienen poco que decir y mucho que hacer. Son las personas que "se lo hacen fácil".

La Recuperación es acción o no es nada.

Los datos, la información y las palabras ya están en Google. La Recuperación debe estar en tu corazón y en tu conducta, en tu actitud y en tus decisiones.

El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional

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