Relaciones de pareja en Recuperación

por Alejandro Rodríguez
sábado 26 de junio de 2021

Es habitual que una vez en Recuperación nos planteemos iniciar una relación de pareja y reaccionemos con enfado ante las recomendaciones de que esperemos un tiempo. Una vieja voz en nuestra cabeza nos dice que "hay alguien ahí fuera que tiene la capacidad de sanar nuestro malestar". Conseguirl@ se vuelve entonces imprescindible, urgente, una obsesión.

Nuestra adicción sigue activa, simplemente ha sustituido la droga por otra cosa.

Necesitamos relacionarnos y no podemos ni debemos plantearnos la "abstinencia total" de relaciones de pareja pero sí es necesario un proceso de desaprendizaje y aprendizaje como ya hemos visto en otros asuntos vinculados con el dinero, trabajo, sexo, compras... etc. necesarios para desenvolvernos en una vida en recuperación.

Antes de plantearnos un reto emocional de tal calibre como es el de iniciar una relación de pareja debemos progresar en nuestro trabajo y, además de conseguir una abstinencia sólida y duradera de al menos un año, debemos avanzar en nuestra sobriedad, adquirir nuevos hábitos saludables, revisar nuestras creencias y actitudes y superar nuestro carácter obsesivo y compulsivo. Una vez atendidas estas tareas podremos empezar a plantearnos el reaprendizaje en lo relativo a las relaciones de pareja.

Es importante identificar, reconocer y reflexionar acerca de lo que han sido nuestras relaciones durante los años de consumo. Nuestro egocentrismo ha hecho imposible que nuestras relaciones fuesen satisfactorias y el consumo de drogas se ha encargado de que nuestras parejas viviesen un infierno.

Ahora en recuperación es básico distinguir lo que ha sido nuestra manera adicta de relacionarnos y lo que debe ser una forma saludable de afrontar las relaciones de pareja.

Si no nos esforzamos en este aspecto y nos dejamos aconsejar es muy posible que, ahora sin drogas, llevemos nuestra adicción a la relación de pareja de varias maneras:

1 Buscando una relación rápidamente que me satisfaga cuanto antes de una manera muy intensa (“Quiero colocarme y lo quiero ahora”)

2 Acercándonos a personas que nos faciliten esa relación rápida e intensa en lo sentimental, sexual o ambas. El placer sin dolor, sin intensidad nos aburre, por eso es habitual relacionarse con personas con una vida sentimental, familiar, personal, emocional… compleja.

No olvidemos que la adicción es también una manera de vivir, de sentir, de relacionarnos. Hay muchos tipos de dependientes y no solo drogo-dependientes.

Las relaciones entre compañer@s de recuperación están desaconsejadas. Su caracter transgresor las hace especialmente "excitantes" y peligrosas para la vida de los implicados.

3 Produciendo cortos subidones seguidos de largas crisis seguidas de intensas reconciliaciones seguidas de largas crisis…

4 La relación se verá también afectada por la baja autoestima de l@s adict@s y la creencia de que tarde o temprano esta pareja me abandonará, fallará, será infiel porque no la merezco, no valgo, no tengo valor. A raíz de esta creencia, a veces inconsciente, "adelantamos" el castigo por el daño que vamos a recibir y nos dedicamos a intentar controlar la situación de una manera enfermiza. Suelen aparecer los celos, ante cualquier persona en el presente e incluso por relaciones pasadas (celos retrospectivos).

5 La relación de pareja precipitada al no esperar uno o dos años a que alcancemos cierta sobriedad emocional (y no solo abstinencia de las sustancias que consumíamos) suele estar bañada de egocentrismo, y, en lugar de ser un acuerdo al 50%, todo gira en torno al adicto y sus necesidades de atención, cariño y sexo que deben ser cubiertas de inmediato y continuamente.

6 La obsesión adicta se encargará de que la relación ocupe el centro de la vida del adicto (igual que lo hacían las drogas) haciendo que todo lo demás, recuperación, familia o trabajo pasen a un segundo plano.

7 El perfeccionismo adicto también pondrá su granito de arena para que cualquier mínimo inconveniente, desacuerdo o discusión genere una enorme crisis a raíz de la frustración derivada de asumir expectativas mágicas o poco realistas acerca de lo que es una relación de pareja.

8 El extremismo de una vida de todo o nada, blanco o negro nos llevará a fantasear continuamente con la separación o el divorcio, con otra pareja e incluso a entrar en un bucle de ruptura-reconciliación-ruptura- reconciliación…

9 Los períodos de ruptura o entre relaciones suelen incluir exceso de trabajo, comida, sexo o recaídas en el consumo de drogas.

10 Las reconciliaciones suponen el otro extremo del péndulo con culpa, vergüenza, arrepentimiento y grandes dosis de dolor emocional que también nos acercan peligrosamente a la necesidad de alivio.

Así, antes de iniciar una relación de pareja en recuperación debemos esperar al menos un año y transcurrido este, avanzar muy despacio en una nueva dirección. De nada sirve la espera si una vez transcurrido el tiempo recomendado retomamos los viejos hábitos.

Vayamos despacio. No nos acerquemos a alguien por una mera atracción sexual. Busquemos gente a la que conocer. Espaciemos los contactos, no hace falta quedar todos los días, quizá baste con verse una vez a la semana o cada diez días. No tengamos sexo apresuradamente, esperemos a conocer a la persona y descubrir si nos gusta. Puede que este ritmo pueda parecer anticuado o poco adaptado al sigo XXI. No importa, se trata de recuperar una vida, nuestra vida. La opinión de los demás queda en un segundo plano. Seguir los modelos sociales no siempre es buena idea en recuperación.

En los casos de parejas preexistentes a la recuperación, personas que han sufrido nuestros años de consumo, debemos ser igualmente cuidados@s. Somos (debemos ser) una persona nueva con una nueva actitud y un nuevo planteamiento a la hora de relacionarnos. L@s que han estado a nuestro lado en los malos tiempos merecen que valoremos su paciencia y esfuerzo.

Dejemos de consumir y no solo drogas, sino cualquier situación que nos lleve al sufrimiento y (qué coincidencia) nos acerque de nuevo al consumo de sustancias.

Seamos pacientes y dejémonos aconsejar.

 

 

 

El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional

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