Recuperación y (otras) enfermedades

por Alejandro Rodríguez
miércoles 8 de junio de 2022

La recuperación es para toda la vida, por ello tod@s pasamos tarde o temprano por momentos en los que debemos afrontar  convalecencias, hospitalizaciones y períodos de inactividad forzosa. También nos tocará padecer dolores, visitas médicas y tratamientos farmacológicos (en este punto siempre es bueno avisar a nuestro médico de nuestra condición de adict@s en recuperación para evitar problemas).

El trabajo extra que supone afrontar estos episodios además de nuestra rutina diaria de recuperación consiste en encontrar una manera de atender las indicaciones de nuestro médico sin olvidar (en la medida en que nuestro estado físico lo permita) los buenos hábitos de recuperación que tan buen resultado nos han dado y que tanta importancia tienen ahora en nuestra vida.

Si debemos afrontar unos días en casa es buena idea coger papel y bolígrafo (sí, en el móvil también vale) y diseñar un horario para estos días, semanas o lo que toque. Ponerlo en lugar visible y hacernos con la sensación de que tenemos un plan, una hoja de ruta que nos ayudará a pasar este proceso de la mejor manera. Tenemos claro lo que nos hará bien y le daremos prioridad más allá de lo que nuestra cabeza nos dice que nos apetece.

Por regla general debemos mantener la hora de levantarnos y los rituales de aseo y alimentación siempre que sea posible.  Si el doctor nos ha pautado una dieta específica durante un tiempo seamos estrictos con ella. La práctica disciplinada de los grandes cambios introducidos en nuestra vida al iniciar la recuperación de nuestra adicción debería motivarnos y darnos la confianza de que somos capaces de cumplir con nosotros mismos.

Si se nos ha recomendado descanso o nuestro estado nos ha debilitado no podremos hacer deporte, pero si nuestra dolencia nos lo permite y el médico lo ve favorable es bueno realizar algunos ejercicios y sobretodo evitar un sedentarismo innecesario. Incluso encamados podemos leer, estudiar, escribir, hacer puzles, mandalas, maquetas, pintar, meditar, tocar un instrumento … cualquier cosa menos lamentarnos de nuestros males y repetirnos mensajes negativos (“Todo me pasa a mi…”, “Esto no termina nunca…”, “Cuánto me duele…”, “Quizá si doblo la dosis irá mejor…” etc.).

Las tareas del hogar, limpieza, ordenar y cocinar adquieren un valor enorme en estos casos, superior incluso al que ya tienen en nuestra recuperación como adict@s. Quizá sea el momento de atreverse con una receta difícil para sorprendernos a nosotros mismos y quizá agasajar con agradecimiento (otra herramienta importante) a l@s que nos cuidan. Nos tendrá ocupados y centrados durante un buen rato y el resultado siempre es satisfactorio (más allá de la calidad de ejecución del plato).

No se trata de rellenar las horas del día con una actividad compulsiva. De hecho en estas fases es bueno no solo simplificar (hacer pocas cosas y sencillas) sino también jugar con los ritmos y vivir “amodiño”. Para los de más allá de Piedrafita esta es una expresión gallega sin traducción a otros idiomas pero que viene a ser sinónimo de hacer las cosas despacio, con pausa, parándonos en los detalles, casi disfrutándolo y con cariño. Casi nada. “Amodiño” podría ser la palabra mágica de la recuperación de much@s

Todas estas recomendaciones están enfocadas a la parte conductual, qué hacer y por supuesto qué no hacer (pasar los días en el sofá enchufados a Netflix puede recordar peligrosamente a quien fuimos y llamar a gritos a las ganas de consumir) pero lo más importante en estos días difíciles es mantenernos centrad@s e impedir que nos arrastre el malestar, el miedo o la ansiedad (que es miedo “adelantado”). Para ello es bueno incluir en nuestra “rutina de convalecencia” pausas en las que estar con nosotros, preguntarnos qué tal vamos, saborear las eventuales mejoras y cada pequeño avance. Si no mejoramos siempre podemos ser cariños@s con nosotr@s mism@s. Por supuesto, el teléfono e incluso recibir alguna visita de compañer@s de recuperación es una herramienta que en estos trances cobra todavía mayor importancia. Es bueno evitar contacto con personas pesimistas, agoreras, negativas o estresantes en la medida de lo posible.

Sea como sea, una enfermedad o lesión no tiene porqué ser una excusa para suspender la recuperación, al contrario, es en aguas turbulentas donde se curten los marinos expertos y podemos utilizar esta circunstancia para profundizar en nosotr@s mism@s y salir reforzad@s de esta travesía.

¡Os deseo una pronta recuperación!

El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional

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