¿Porqué un horario?

por Alejandro Rodríguez
domingo 14 de febrero de 2021

Iniciando la recuperación muchos renegamos de los estrictos horarios que se nos plantean. Levantarse pronto, cuidar higiene, alimentación, ejercicio físico… Hay un millón de artículos que ensalzan las ventajas de integrar una rutina saludable en nuestro día a día. Este texto pretende aportar otra perspectiva, específica para adict@s en recuperación, que quizá sirva para convencer a l@s que se muestran reaci@s a incluir un radical cambio de hábitos en su vida.

Una de las claves a la hora de enfermar de adicción es la pérdida de capacidad para tomar decisiones racionales. Acumulamos años de consumo, sufrimos sus consecuencias y no acertamos a la hora de elegir qué es lo que más nos conviene. Nuestra habilidad para inhibir conductas inapropiadas se ha tomado unas vacaciones y la impulsividad se ha puesto al volante de nuestra vida.

Ojalá la simple abstinencia de sustancias fuera suficiente para cambiar esta situación y que en un par de meses de sobriedad pudiéramos recuperar una manera de tomar decisiones lógica y racional, pero no es así. Esto tardará un tiempo en volver. De hecho, la causa principal de recaídas está aquí: seguimos fiándonos de nuestra cabeza y creyendo firmemente que sus “opiniones” son acertadas a pesar de las terribles consecuencias que seguir sus dictados ha tenido para nosotros. Debemos buscar una segunda opinión. Esa primera voz que nos llega ante cada situación no suele ser la buena. Aprender a confiar en otros, escuchar atentamente a compañer@s veteran@s  y tomar buena nota de sus consejos es indispensable. Soltar las riendas y permitir que otr@s nos ayuden a organizar nuestro día y su toma de decisiones durante un tiempo es imprescindible si queremos recuperarnos.

Una empresa en quiebra debe cambiar al jefe y cambiar sus procesos de trabajo. Un barco a la deriva debe sustituir al capitán y cambiar el rumbo y la ruta. Un/a adict@ debe hacer lo mismo si quiere recuperarse.

Es aquí donde enlazo con el asunto del horario.

Tener un plan preestablecido, escribir nuestro día, diseñar la semana de antemano con criterios como la salud, la estabilidad emocional, protegernos de situaciones de riesgo y buscar el bienestar es la puerta de salida a un cambio real.

Como con un mapa, conocer la mejor ruta (y no necesariamente la más rápida) antes de arrancar y empezar el día con varias decisiones tomadas (y consultadas con expert@s) nos permite no tener que utilizar ese GPS defectuoso que durante un tiempo es nuestro cerebro a la hora de tomar de decisiones.

Aparquemos temporalemente nuestro hábito de preguntarnos qué queremos, qué es lo mejor para nosotros o qué nos gusta. Nuestra historia demuestra que últimamente no acertamos a la hora de elegir. 

Además, la sensación de "tener un plan y ayudantes" es de gran ayuda cuando afrontamos la recuperación después de varios intentos en solitario intentando conseguir otro resultado haciendo lo de siempre.

Diseñemos ese plan con la ayuda de otr@s y perseveremos con él. El resultado es mágico. Con el tiempo iremos recuperando nuestra capacidad de elegir lo mejor para nosotr@s y descubriendo lo que nos gusta realmente.

Con los años será bueno conservar el hábito de consultar ciertas decisiones con buen@s veteran@s, camaradas con una recuperación que suma cantidad (tiempo de abstinencia) y calidad (un profundo trabajo personal de cambio de hábitos y actitudes).

El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional

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