Perspectiva de Género y Recuperación

por Alejandro Rodríguez
martes 1 de diciembre de 2020

En las salas de recuperación es importante tener presente la existencia del género como condicionante y elemento diferenciador de cómo viven la adicción (y por tanto la recuperación) hombres y mujeres, evitando discriminaciones, ataques o agresiones inconscientes pero lesivas.

Los motivos que nos llevan al consumo y las consecuencias físicas, emocionales, sociales y familiares que supone exponen importantes diferencias entre hombres y mujeres. Es fácil deducir que la recuperación deberá tener en cuenta este asunto.

No debemos confundir el género con la organización de un grupo de mujeres, aunque este pueda ser una herramienta más a la hora de trabajar con perspectiva de género.


Generalmente los centros de recuperación están diseñados para hombres heterosexuales. Así, las mujeres deben adaptarse a estos modelos creados "sin tenerlas en cuenta". La situación de hombres y mujeres homosexuales, transexuales etc. es aún más complicada.


En terapia suele considerarse al hombre (lo masculino) como la norma, centro y referencia a partir de la cual se diseña todo. Curiosamente hemos asumido que lo masculino es lo neutro, "lo normal". A partir de ahí lo femenino queda degradado, eternamente condenado a medirse en base a su relación con la norma y principio fundamental, con el hombre. Lo femenino es así la excepción, lo peculiar, una desviación de la corriente principal, una vía secundaria. En los centros de recuperación las mujeres pueden fácilmente sentirse "invitadas", "rarezas" en un lugar que no está organizado pensando en ellas, quedando obligadas a recuperarse en un centro para hombres.

Es importante establecer un modelo que evite este tipo de situaciones en el que todos y todas nos recuperemos en igualdad.

La realidad de las personas en relación con la adicciones no es la misma. Existen aspectos comunes, historias que se repiten, pero el origen de las mismas y las distintas maneras de vivir la adicción no son iguales. No son iguales a nivel personal y no son iguales por la experiencia del género y su combinación con otros factores (biológicos, sociales, familiares, económicos...etc.).


Desde aquí, adaptar nuestro trabajo como recuperadores a la perspectiva de género ya no es una opción original, progresista o moderna, es una necesidad de adaptación urgente de nuestros métodos. No hacerlo no es una opción. No hacerlo supone persistir en el error y en maneras que se han demostrado insuficientes.

 

El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional

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