Nuestras propias "FakeNews"

por Alejandro Rodríguez
viernes 7 de agosto de 2020

Surge miedo, ira, tristeza, rencor… y una voz (sí, esa voz otra vez) nos dice que algo va mal, que ha surgido una anomalía, que tenemos un bicho en la ropa interior que debe ser inmediatamente expulsado.

Entramos en un estado de pánico ante la presencia de un importante cuerpo extraño.

¿Importante?

¿Cuerpo?

¿Extraño?

Ni lo uno ni los otros.

Nuestras tripas, pulmones, corazón, etc. producen excrementos, respiración, latidos…etc. Nuestro cerebro produce sentimientos, pensamientos sentidos, emociones pensadas… continuamente, ¿Habéis probado a dejar de ver, oir, sentir? ¿A dejar de respirar? ¿Algún avispado terapeuta te ha planteado dejar de pensar? ¿Crees que tienes control sobre ciertas funciones?

La clave está en construir una nueva relación con nuestro malestar. En lugar de permitir que nuestras emociones lleven el volante de nuestra vida quizá podamos hacer algo para alojarlas en el maletero y ser nosotros los que manejemos la situación. Asumir, convencernos e integrar que nuestra mente produce pensamientos continuamente (planes, quejas, valoraciones, críticas, deseos, miedos, preocupaciones…) y que el 99% de ellos no tiene valor alguno y es perfectamente prescindible, desechable. Sin embargo tenemos un hábito maligno que da importancia y dignifica toda esa chatarra mental. Creemos que esa mierda es cierta, que eso que suena es la verdad.

Alguien entre nuestras orejas se cree cada cosa que se cuenta en esa fiesta. Cada chismorreo, cada cotilleo, cada fake news que surge las da por buenas, asumiendo información no contrastada como realidad.

Esta manera de vivir, de pensar, de gestionar nuestra basura mental, nos ha llevado a una vida de sufrimiento y, con el tiempo, a la búsqueda incesante de alivio y anestesia. Un día pusimos fin al consumo pero también debe llegar el momento en que pongamos fin a ese otro consumo, a ese otro hábito (en este caso mental , no conductual) que nos lleva a vivir en realidades paralelas, negativas, miedosas y rencorosas fruto de una gestión equivocada de la negatividad.

Podemos investigar si quieres, cuestionarnos de dónde vienem esas noticias falsas, bucear en el inconsciente y revisar nuestros valores y creencias, profunidzar en la infancia y sus traumas, pero mientras tanto, hazte un favor y deja ahora mismo de darle tanta importancia a esas voces absurdas. Si miramos hacia atrás encontramos un millón de situaciones en las que la vida nos demostró que nuestra cabeza mentía una vez más pero cabezotas y testarudos seguimos dándole crédito y escuchando a ese asesor cuyos consejos nos han llevado a la ruina.

Creernos que casi todo lo que nos envía la cabeza es un parloteo incesante sin valor alguno es la puerta a una existencia más saludable. Si además conseguimos algún día llegar a reírnos de esa charla absurda estaremos rozando el sobresaliente.

La matrícula de honor llega cuando somos capaces de perdonarnos a nosotros mismos por habernos creído tantas mentiras, ser compasivos cuando volvemos a tragarnos alguna y ver que no estamos solos en este mundo de auto engaño, siendo comprensivos con los demás.

 

 

El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional

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