Malestar en Recuperación (II)

por Alejandro Rodríguez
domingo 20 de septiembre de 2020

En el post anterior hablábamos como la ciencia ha descubierto las causas que explican a nivel neurológico porqué el malestar de las personas que hemos consumido drogas durante años se mantiene durante un tiempo a pesar de que acumulemos un largo periodo de abstinencia.

Podemos ir un poco más allá y llegar a conclusiones que quizá puedan cambiar y mejorar nuestra vida ahora en recuperación.

Podemos deducir que si la causa de nuestra negatividad, tristeza, desmotivación, incapacidad para disfrutar y sentir placer y gozo, etc. tiene su origen en áreas de nuestro cerebro enfermo, neurotransmisores y hormonas, quizá deberíamos dejar de buscar causas externas a nuestro malestar.

Esta búsqueda de culpables de nuestro dolor emocional es una de las causas principales de dificultades en nuestra nueva vida. Poner el foco en lo externo para condenar a nuestra pareja, familia, situación económica o laboral, entorno social produce a corto plazo una baja calidad de vida y situaciones que nos acercan peligrosamente al consumo como discusiones, críticas, quejas etc.

Las focalizaciones de las que tanto hablamos en sesiones de grupo tienen aquí su explicación.

Por si esto fuera poco, esta vida de víctimas nos devuelve a los estados emocionales de antes y nuestro día a día se parecerá mucho a la vida en activo con la consiguiente sensación de que “falta algo”.

Si no cambiamos el escenario, la trama y los actores será cuestión de tiempo que las drogas vuelvan a ser protagonistas.

Qué gran momento en la vida de personas en recuperación cuando descubrimos que el enemigo está entre nuestras orejas y no en el trabajo, la cuenta corriente o la familia. Hagamos que nuestro entorno también se beneficie de ello y tiremos a la basura nuestro catálogo de agravios, excusas, quejas y justificaciones, y con el nuestra lista de enemigos, nuestros cuarenta principales del malestar.

Aprendamos a convivir con esas incómodas sensaciones y no hagamos de un momento de tristeza o ansiedad una gran tragedia. Asumamos que algo ahí dentro no anda bien y no le permitamos a nuestra peculiar mente que nos amargue el día y la existencia.

Si somos capaces de hacerlo podemos empezar a saborear el bienestar que tanto hemos buscado.

 

El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional

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