La Primera Hora del Día

por Alejandro Rodríguez
lunes 7 de enero de 2019

En Recuperación hemos dejado atrás el consumo, las drogas y/o conductas adictivas. Pero el malestar, la ansiedad, el vacío y un estado de ánimo bajo (a veces muy bajo) siguen con nosotros. Esta necesidad de "cruzar el desierto" complica nuestros primeros años en recuperación y es necesario ponerse manos a la obra y añadir al tiempo de abstinencia un Trabajo personal importante.

En artículos anteriores he detallado partes de ese trabajo. Hoy me gustaría centrarme en una herramienta que me ha sido tremendamente útil y que a día de hoy sigo utilizando y perfeccionando.

Se trata de "la primera hora del día", un tiempo que, si sabemos cuidar adecuadamente, facilitará el resto de la jornada.

Cuidar nuestro inicio de cada mañana. No arrancar a lo loco, con prisas, como autómatas, asumiendo desde el primer minuto un personaje que aunque ahora no consume, debemos "despedir" de nuestra vida. Querer seguir siendo los de siempre es una carretera que termina en el mismo sitio de siempre.

Cuidar la primera hora del día puede tener significados muy distintos. De hecho, hay una manera de hacerlo distinta para cada persona.

Unos pueden optar por, aún en la cama, antes de abrir los ojos, dedicar su primer pensamiento al agradecimiento de haber pasado una noche tranquila, entre sábanas limpias, bajo un techo protector, con la nariz limpia, sin resaca, sin nuevas deudas, sin haber mantenido relaciones sexuales de riesgo...

El aseo personal, el desayuno, vestirse pueden ser convertidos en actividades plenamente conscientes y centrar nuestra atención en el agua caliente en nuestro cuerpo, el aroma del café y el botón que que abrochamos nos ayudará a estar con nosotros mismos.

Otros dedican un tiempo a la meditación formal, caminar conscientemente, yoga o técnicas de mindfulness. Bien por ellos.

Reservar unos minutos para la lectura de algún texto inspirados. Evitar noticias o informaciones negativas, discusiones, excesivo jaleo (esto puede ser difícil en familias alegremente ruidosas pero se soluciona adelantando la hora de levantarse).

Escribir, pintar, componer... cualquier tarea creativa es bienvenida. Ver amanecer, saludar al sol cada mañana (en Galicia esto es más difícil).

Las tareas del hogar son pura meditación si se realizan conscientemente y desde el corazón.

Hacer el desayuno para otros, recoger lo que otros han desordenado (sin juicios egoístas, quejas o reproches), o enviar a otros un mensaje deseando un buen día nos ayuda a comenzar el día saliendo de nostros mismos. Esto ayudará a aparcar al personaje egoista un tiempo.

Se trata de "conectarnos" con esa parte de nosotros serena, altruista y alegre. Convirtamos esa primera del día en un momento sagrado, "ritualicemos" este tiempo para centrarnos. Los resultados son maravillosos.

Un día bien arrancado no es fácil de descarrilar. Un día mal empezado es difícil de remontar.

Espero os sirva.

El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional

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