La necesidad de compartir el sufrimiento

por Alejandro Rodríguez
viernes 1 de enero de 2021

Llevas años, quizá décadas, gestionando tu dolor, tus miedos y tus anhelos de consumo contigo mism@ y el resultado es el que ya conoces: más dolor, más consumo y más derrota.

Parece evidente que la auto gestión no es lo nuestro, al menos en lo relativo a “dejar de consumir”. A partir de aquí podemos deducir fácilmente que necesitamos oír otras voces, otras opiniones y otros puntos de vista. Que hablar con nosotros mismos es una situación de riesgo si lo que queremos vivir sin drogas. Además de buscar a otros para “asesorarnos” y superar esa “mala compañía” que somos para nosotros mismos cuando las ganas aprietan sería bueno encontrar iguales, personas que han afrontado el mismo problema cuyo tiempo abstinentes y calidad de vida alcanzada nos muestra lo que han conseguido. Hablar con amigos y familia es fantástico y todo un privilegio. Tener gente en la que confiar. Sin embargo, explicar a esas personas cercanas nuestra compulsión, obsesión y pérdida de control puede ser un camino complicado que termine en frustración e incomprensión, poniendo en riesgo a veces esas relaciones.

 A la hora de compartir nuestro dolor y nuestras vivencias el gran enemigo es la vergüenza. Una vergüenza que, de no ser afrontada y superada, puede ser mortal en el caso de personas en recuperación.

La vergüenza, el miedo al qué dirán o pensarán, la dejadez o la desgana pueden hacer que evitemos compartir con nuestro malestar con el grupo de compañeros/as. Esta situación se vuelve peligrosa ya que volvemos a la vieja inercia y gestionar nosotros mismos nuestro malestar. En este asunto es preciso tener claras varias cosas:

-El malestar no compartido se convierte en ganas de consumir.

-Las ganas de consumir no compartidas se convierten en planes, ideas de consumo.

-Los planes de consumo no compartidos se convierten en consumo.

Compartir nuestro malestar, recuerdos insistentes, sentimientos de culpa, anhelos desmedidos por volver a consumir, “tirones de sexo”…  es quizá el trabajo más importante que una persona en recuperación debe afrontar. Encuentra un grupo, acércate a compañer@s y ábrete con ell@s.

Has probado la alternativa solitaria y sabes que no funciona.

 

El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional

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