Hacia una visión integral de la adicción

por Alejandro Rodríguez
martes 7 de junio de 2022

Varias líneas científicas vienen aportando diferentes conceptos sobre lo que es la adicción. Diferentes definiciones y explicaciones de la adicción desde las cuales diseñan y plantean “su método” de recuperación. Según su “idea” de adicción así será su “solución” al problema.

Aunque existen otras estas son las más aceptadas y seguidas internacionalmente por psicólogos, psiquiatras y centros de recuperación:

1 Modelo evolutivo

                El ser humano busca alimento, reproducción, un grupo que le acepte (y dentro de él, status e imagen para poder relacionarse y reproducirse). También busca sentido vital, “entenderse” y entender la vida y su lugar en el mundo. Este modelo explica que las drogas cubren de alguna manera esas necesidades humanas al no ser satisfechas de manera natural. Según este modelo la recuperación debe subsanar las carencias en este sentido.

2 Modelo de aprendizaje

Defendido por el neurólogo (y adicto) canadiense Marc Lewis, nos dice que el cerebro se limita a aprender, adaptarse, cambiar una vez que las drogas se hacen habituales en el organismo. En este sentido es opuesto a los modelos que hablan de enfermedad del cerebro. Para Marc Lewis el cerebro no enferma, aprende. La recuperación tendrá mucho que ver con obligar al cerebro a “desaprender” con un intenso cambio de hábitos y actitudes.

3 Modelo de enfermedad

Ampliamente aceptado, plantea la adicción como una enfermedad del cerebro en el que varias áreas se ven afectadas generando un bucle autodestructivo. Nora Volkow y el NIDA americano (National Institute for Drug Abuse) son sus principales defensores. La industria farmacéutica también apoya este modelo. A pesar de las diferencias conceptuales coincide con otros modelos en los métodos de recuperación.

4 Modelo existencial

Centra su explicación en la necesidad humana de” explicarse”  la existencia. La angustia y el vacío existencial son aliviados con el consumo de sustancias. Para l@s adict@s, personas especialmente vulnerables e hipersensibles, una vida sin sentido es especialmente dolorosa. Autoconocimiento, mirar hacia dentro y desarrollar una espiritualidad o vida interior saludables serán de gran ayuda según el modelo existencial.

5 Modelo social

Este modelo se centra en la necesidad de establecer relaciones íntimas de confianza. Las personas con problemas de adicción palian la carencia de intimidad con la droga. Buscan un sustituto a la conexión profunda con otro ser humano mediante el consumo de sustancias. Evidentemente, desarrollar relaciones íntimas con otr@s será vital desde este punto de vista.

6 Modelo ambiental (experiencia infantil adversa)

El doctor canadiense de origen húngaro Gabor Maté, uno de los grandes expertos mundiales que trabaja en primera línea en zona deprimidas de Vancouver, defiende este modelo distinguiendo entre distintos tipos de trauma:  

                1 Abuso: sexual, físico o emocional

                2 Abandono: Físico o emocional

                3 Hogares disfuncionales: divorcio, consumo de drogas, cárcel, enfermedad mental,   violencia de género…)

Según el doctor Maté toda adicción tiene su origen en un trauma que el adicto intenta sanar con las drogas.

7 Modelo genético (Síndrome de Recompensa Deficiente, Dopamina)

Alistair Mordey, gran terapeuta en The Cabin (Tailandia) defiende este modelo en el que asocia la dopamina no solo al placer y a deseo sino al sentido, al propósito, orientación, rumbo, motivación…  Según este modelo, alrededor de un quince por ciento de la población mundial (porcentaje sospechosamente similar al de la población adicta) nace con un bajo nivel del neuroreceptor dopamina. Este déficit produce infancias y/o adolescencias con una incapacidad neurológica para sentir placer, alegría, satisfacción, plenitud, bienestar, paz, autoestima… es una etapa realmente traumática comparable a una minusvalía como la ceguera o la sordera que dificulta las relaciones con el mundo, las personas y uno mismo.

Cuando una persona que padece esta “minusvalía” encuentra a los 15, 16 ó 17 años una sustancia o una conducta que alivia esta desconexión con el mundo se produce un aprendizaje que ya nunca se olvidará y un bienestar desconocido hasta entonces aparece (temporalmente). Ha caído en la trampa.

Desde entonces el cerebro adicto buscará esa sensación de plenitud a toda costa, por encima de cualquier otra consideración, con un hambre y anhelo muy intensos, como si le fuera la vida en ello (realmente se siente así, es cuestión de supervivencia, es prioritario).

Nuestro cerebro circunvalará al cortex prefrontal encargado de inhibir conductas inapropiadas porque "no tiene tiempo que perder" en consideraciones  familiares, económicas o de la propia salud. Consumir se ha vuelto prioritario, por encima incluso de la propia supervivencia. La recuperación debe ser por lo tanto también prioritaria y en ella deberemos “reeducar” nuestro sistema dopaminérgico encontrando sentido, orientación y valores nuevos (renunciando a valores peligrosos para personas adictas como los que plantea la sociedad “moderna” centrados en lo material, la imagen y el dinero).

Diferentes explicaciones de un trastorno que en muchos casos por absurdas luchas doctrinales e intereses de todo tipo no terminan de unirse y acercarse a una visión integral y más completa de la adicción. Sí, el cerebro enferma o cambia pero sucede algo más que incide directamente en nuestra manera de consumir y en lo que la droga nos aporta.

En mi opinión la adicción no se explica con un solo modelo sino como una combinación de varios que desembocan en el trastorno. Así, la adicción es como una suma de ríos que se van incorporando a un cauce principal, haciéndolo más caudaloso, profundo e intenso.

La complejidad del problema, evitando definiciones simplistas e ignorantes, debería llevarnos a métodos de recuperación más completos que atiendan cada aspecto a tratar y a una mejor formación de los profesionales que se ocupan de las personas adictas.

Esto último es indispensable. Necesitamos buenos profesionales. Hoy en día sabemos que el adicto no puede recuperarse solo. La ciencia ya ha conseguido explicar la trampa en la que cae nuestro cerebro. El agujero es tan profundo y complejo que solo con ayuda podremos salir. Si alguien cree que ha salido sol@ o que conoce a alguien que lo ha conseguido sin ayuda, se equivoca:

El que sale solo no es adicto. El que es adicto no sale solo.

 

El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional

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