por Alejandro Rodríguez
jueves 19 de febrero de 2026
Dicen que las recaídas son parte del camino. No tiene que ser así. La gestión adecuada de nuestros deseos de consumo son parte esencial de la Recuperación. He aquí algunas herramientas de probada eficacia que espero os ayuden con vuestros “tirones”.
1. Identificar, reconocer las ganas de consumir.
Puede parecer absurdo, pero ser plenamente conscientes de que estoy pasando por un momento de deseo de consumo nos permite actuar de manera más eficaz. No ser conscientes de ello y actuar movidos por el malestar o la tensión que generan es peligroso. Desde esa consciencia podremos iniciar un diálogo positivo con nosotros mismos, clave a la hora de superar estos momentos difíciles.
2. “Que no cunda el pánico”. Hemos tenido ganas de consumir muchas veces y las hemos superado. Esta es solo otra más.
3. “Esto también pasará”. Minutos, horas, días… la duración del tirón y su desenlace dependerá de cómo lo gestionemos. Hacer lo de siempre y terminar en el bar o aplicar herramientas de probada eficacia. Esa es la cuestión.
4. Buscar ayuda. A estas alturas de nuestra vida parece absurdo pensar que nosotros solos podemos combatir con éxito nuestras ganas de consumir. Llamar a compañeros, acudir a reuniones… busquemos ayuda.
5. Compartirlas. El peso de los deseos de consumo nos ha aplastado muchas veces. Es una carga demasiado pesada para nosotros solos. Compartirlos humilde y honestamente es quizá lo más importante para no terminar en una recaída. Familiares, parejas o amigos no suelen ser los mejores interlocutores en estos casos. Busca a un experto o experta, es decir, compañeros de recuperación que te entenderán perfectamente y podrán ayudar con eficacia.
6. Refúgiate en tus rutinas, agárrate a tu horario, cumple con tus compromisos, haz lo que toca y no le que te apetece. No te desordenes. Es posible que estas ganas de consumir hayan sido causadas por un abandono de tus tareas cotidianas. Vuelve a ellas inmediatamente y aprende la lección cuando la desidia o la pereza quieran volver a distraerte.
7. Valora lo conseguido hasta ahora. Los días, semanas, meses o años de abstinencia y trabajo de recuperación han supuesto un enorme esfuerzo. Pon todo en la balanza y pregúntate, ¿merece la pena?
8. Agradece las cosas buenas que han ido llegando. Una a una. Tus relaciones, tu salud, tu familia, tu trabajo, tu economía, tu vida en general. Agradecer nos aleja enormemente de los deseos de consumo. Agradecer nos dice que tenemos más que suficiente y no necesitamos otra copa.
9. Sal de tu cabeza. Es un lugar peligroso al que no debes ir solo. ¿Cómo hacerlo? Contacto con compañeros, tareas que implican cierto nivel de concentración y trabajo manual (cocinar, limpiar, ordenar, deporte, pasear al aire libre…). Ver la tele o tirarse en el sofá es un grave error cuando las ganas de consumir nos visitan.
10. Cambia de canal. Muchos creen que cuando vienen las ganas de consumir es inofensivo fantasear, recrearnos, recordar buceando en el archivo de batallitas de consumo. Otros llegan a planificar el consumo, a imaginarlo, a beber mentalmente. Otra vez, grave error. Este comportamiento intensificará el deseo de consumo y el muy peligroso.
11. No sustituyas. Compras, sexo, comida… muchos buscan colocarse sin sustancia para evitar el consumo. Mala idea. Generará insatisfacción y será cuestión de (poco) tiempo que las ganas de consumir vuelvan.
12. Evita estímulos de consumo. Busca la naturaleza, evita lugares y compañías asociados al consumo. Evita también "estímulos emocionales": discusiones, contenidos agresivos, polémicas, estrés laboral...
La práctica de estas herramientas supone un entrenamiento clave en la recuperación.
Las ganas de consumir no desaparecerán definitivamente pero si hacemos las cosas bien, su periodicidad e intensidad irán disminuyendo. Con el tiempo aplicaremos estas técnicas de manera casi automática y ello se verá reflejado en nuestra calidad de vida y en la confianza y actitud positiva que iremos adquiriendo cuando las ganas vuelvan. Tenemos armas para afrontarlas con éxito. Ahora lo sabemos.
El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional