Estímulos Ocultos...

...y por ello más peligrosos

por Alejandro Rodríguez
lunes 26 de marzo de 2018

Recientes estudios confirman que los mecanismos que inician los procesos de recaída funcionan, en muchos casos, a nivel inconsciente. El adicto en recuperación no percibe a un nivel consciente que uno o varios estímulos asociados “han arrancado la moto”. Dicha asociación con nuestra adicción es también (¡qué complicado es esto!) ignorada en un gran porcentaje, así un billete de avión o la llave de una habitación de hotel pueden ser potentes disparadores si el hábito de consumo ha estado vinculado con los viajes.

 


No sólo no percibimos el estímulo a nivel consciente sino que aunque hubiésemos sido conscientes de él no lo habríamos relacionado con el consumo.

 


Son las recaídas que una vez acontecen, dejan al adicto noqueado, preguntándose cómo ha podido pasar. Situaciones que quizá se iniciaron al pasar por una calle,

 


Otros estímulos, los más estudiados y obvios, como el contacto con otros consumidores, lugares de consumo, horarios, sexo, dinero … etc. son por supuesto importantes y protegernos ante ellos tarea básica, pero cuántas veces el descuido con los estímulos no tan aparentes ha generado problemas.

 


Por ello, es de vital importancia aprender a detectar esa influencia encubierta de las percepciones no directamente vinculadas con el consumo. Debemos instalar en nuestro corazón (y no tanto en nuestra cabeza) un “chivato”, una alerta que ante un cambio en nuestro estado de ánimo nos permita parar y preguntarnos qué está pasando aquí. El día transcurre con normalidad y de repente nos sentimos muy incómodos allá donde estamos. Algo nos urge a abandonar el restaurante o la compañía de alguien.

 


¿Qué está pasando aquí?

 


Pongamos el malestar en el microscopio, ¿qué hay detrás del dolor emocional?

 


Creencias, apegos, miedo, ansiedad, pensamiento sesgado, motivación secuestrada, memoria selectiva, baja autoestima, dependencias emocionales, necesidades desmedidas… cualquiera de estos “sospechosos” nos han llevado al consumo durante años. Son mucho más peligrosos que cualquier “camello”. Ahora en recuperación, una vez alcanzada una abstinencia sólida, es momento de desenmascarar a nuestras fuentes de malestar que han sido, también, los barrotes de nuestra celda. Este es el núcleo del trabajo de recuperación.

 


No olvidemos que no basta con no consumir, estamos aquí para ser Libres.

 

 

 

 

El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional

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