Epícteto el terapeuta

por Alejandro Rodríguez
miércoles 24 de junio de 2020

Es curioso descubrir que muchas técnicas de recuperación del siglo XXI fueron creadas hace más de dos mil años. Los filósofos griegos y romanos y sus distintas escuelas observaron la mente humana con detenimiento y su habitual tendencia a las emociones negativas fruto una biología que busca la supervivencia y la reproducción de la especie y no tanto su felicidad. Estamos diseñados para “querer más”, acumular, buscar status y reconocimiento, desear intensamente… todo para preservar la continuidad del homo sapiens.

Aprender a vivir como seres humanos amorosos, altruistas y, por lo tanto, felices y dejar de ser (en la medida de lo posible) mamíferos miedosos, primitivos, egoístas y centrados exclusivamente en su supervivencia da sentido a la vida y nos permite avanzar hacia un mundo mejor.

En la Roma clásica vivió un hombre llamado Epícteto que planteó diversas técnicas para superar el sufrimiento, el dolor emocional que nuestra mente biológica nos impone.

La visualización negativa consiste en imaginarnos sin lo que ya poseemos (un hogar, salud, familia, amigos…) y es un antídoto contra la insaciabilidad y el no valorar lo presente.

Contra la ansiedad y la necesidad desmedida de control Epícteto aconseja definir en cada situación qué aspectos puedo controlar y cuáles no para centrarnos exclusivamente en los primeros y no dedicar tiempo a los segundos.

Interiorizar objetivos es un fantástico “truco” para disfrutar de la vida. Que las metas que me marco dependan exclusivamente de mí. Voy a centrarme en entrenar, practicar mis golpes de tenis y llegar puntual y descansado al partido. Una vez en el intentaré jugar cada tanto concentrado y repitiendo los golpes tal y como los he aprendido. Si hago esto en lugar de obsesionarme por ganar y lamentarme por cada punto perdido o error cometido no solo aumentarán mis posibilidades de éxito sino que el juego será divertido y no un mal trago. Con la vida es lo mismo.

Aceptar cada cosa que viene sin juzgarla, criticarla o quejarnos es una filosofía de vida que aporta paz y fortaleza. La vida no tiene una carta de restaurante, aceptemos cada cosa que “salga de la cocina” con actitud positiva.

Reírse de uno mismo es un antídoto contra la necesidad de status y el egocentrismo. Cuando alguien nos critique o insulte, contestar con humor en lugar de un contraataque siempre funciona y desconcierta al otro.

Practicar la austeridad y evitar comodidades excesivas o superfluas nos demuestra y nos convence de que necesitamos muy poco para vivir muy bien.

Vigilar a nuestro “yo miedoso” que nos empuja a “salvar nuestro culo” y mantenernos en una existencia miserable es un hábito que una vez adquirido cambia vidas.

Finalmente Epícteto nos recomienda cuidar y seleccionar nuestras relaciones, las personas que entran en nuestra vida. Seamos exigentes y no dudemos a la hora de apartarnos de malas influencias que nos arrastran de vuelta a aquella vida a la que no queremos volver.

Epícteto sería sin duda un excelente terapeuta en cualquier centro de recuperación. Adoptémoslo como guía y referente. Su filosofía sigue más vigente que nunca veinte siglos después.

El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional

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