(Ejercitando) el músculo de la Alegría

por Alejandro Rodríguez
lunes 2 de abril de 2018

En recuperación es habitual pasar por un estado de anhedonia o incapacidad para experimentar placer. Nuestro cerebro enfermo se ha acostumbrado a unos niveles de dopamina artificiales que abstinencia, tiempo y el trabajo deben reequilibrar. Parte importantede ese trabajo consiste en ejercitar el músculo de la alegría, el goce, el disfrute, ahora en actividades terapéuticas.


Los músculos del miedo, la preocupación, la envidia, el rencor...etc. están en plena forma, hipertrofiados, tras toda una vida de entrenamiento. Es hora de incorporar la alegría a nuestra vida.

Al igual que conseguir la abstinencia de la sustancia y/o conducta adictiva supone un esfuerzo, abstenernos de pensar negativamente y centrar nuestra atención en “lo malo” que tenemos delante, puede pasar o ha sucedido, también requiere de una auténtica desintoxicación y deshabituación.


Parece fácil pero ¿Porqué nos cuesta tanto?

1. Porque estamos programados de nacimiento para el miedo, la preocupación continua, la búsqueda de amenazas, enemigos… Debemos desprogramarnos, desaprender.


2. Esa programación hace que nuestra tendencia a la negatividad sea rápida, automática, instintiva.

Además, la mente está programada para creerse a sí misma, estamos hechos para creernos lo que pensamos. Debemos ir a contracorriente de nuestra propia mente, la sociedad, la cultura... La alegría requiere tiempo, consciencia, constancia, voluntad y esfuerzo, por lo tanto es más lenta.


3. Porque la sociedad, la cultura, la familia, la educación, los medios de comunicación, la administración… fomentan ese miedo, esa sensación de que siempre falta algo para estar bien, seguros, guapos, sanos, completos…


4. La consecución de esas pequeñas y continuas metas que nos estamos poniendo continuamente (más dinero, más ropa, otra pareja, otro físico, otro trabajo, otro coche, más aceptación, más atención, más relaciones…) nos proporciona también pequeñas recompensas, “subidones”, premios “cutres” que se desvanecen rápido y nos devuelven a una existencia (cada vez más) vacía.


5. Renunciar a estos “premios baratos” genera vértigo, creemos que nuestra vida será aburrida, sin sentido. Debemos pasar pues por un proceso de desintoxicación, pasar “el mono” después de toda una vida “consumiendo” lo que nos han convencido que necesitamos. La presión social, familiar, cultural continuará. Debemos perseverar.

6. La vida moderna intentará convencernos de que no tenemos tiempo para tonterías, que tenemos muchas y muy importantes cosas que hacer y preferirá seguir viviendo en modo automático, es decir, inconscientemente preocupados por amenazas irreales y creando problemas que solucionar continuamente.

7. Por si esto fuera poco, los adictos complicamos la cosa todavía más al adaptar nuestro cerebro al consumo. Ya no es un hábito, un vicio o una mala costumbre sino que se ha convertido en la prioridad número uno. Es algo físico, orgánico. No es (aunque lo parezca) desgana o falta de voluntad. Ansiedad, estrés y sufrimiento son la compañía de cada enfermo.

 


¿Cómo ejercitar el músculo de la alegría? Podemos aplicarnos el siguiente programa:

 


1. Busquemos el placer en las cosas pequeñas: una mañana soleada, unos zapatos cómodos, un buen libro, una conversación agradable, una cama cómoda, una casa confortable, un buen paseo…). Basta con centrar voluntariamente nuestra atención en lo positivo (y no en lo negativo) que trae cada momento.


2. Cuando sintamos placer, nos demos cuenta de que estamos disfrutando, paremos un tiempo. Instalemos un chivato en nuestro corazón (igual que para el sufrimiento, seamos también conscientes de la alegría.)


3. Dejémoslo todo, abandonemos la multitarea y centrémonos en la actividad placentera en cuestión. Recreémonos. Saboreemos el momento.


4. Valoremos la fortuna de poder disfrutar de este privilegio. Digamos en voz alta lo que sentimos “¡Qué maravilla de paisaje! Qué magnífico helado!”


5. Agradezcamos el regalo que nos ha traído este momento.


6. Rodéate de personas alegres y escapa de los tristes.


7. Persevera. Este es un trabajo diario, la negatividad seguirá intentando atraparnos. No le dejes.

El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional

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