Dejar de Escapar

por Alejandro Rodríguez
lunes 2 de abril de 2018

Después de años huyendo (y sufriendo) quizá debamos cambiar de táctica.


Alcohol y otras drogas, comida, tv, internet, relaciones, juego, rencor, culpa, ira, sexo, pornografía, compras, trabajo, culto a la imagen, apatía, victimismo…


La cantidad de tácticas de evasión que utilizamos es enorme pero todas ellas tienen un mismo propósito: no sentir lo que estamos sintiendo, “cambiar de canal”, alterar nuestro estado de ánimo, llenar un vacío (sin conseguirlo durante mucho tiempo), aliviar un sufrimiento, desconectarnos temporalmente de nuestra incansable mente negativa, no sentir miedo, tristeza, ansiedad...

 


Cambiemos de táctica. ¿Qué tenemos que perder? Ya conocemos la “vida escapando”.

Probemos otra cosa.

 


Pasemos de rechazar a acoger, de prohibir a permitir, de expulsar a dejar estar, de anestesiar a sentir, de escapar a afrontar, de evitar a dejar que nos atraviese.

 


De nada sirve aparcar ciertos consumos, quizá los más dañinos para nuestra salud física, si nuestro corazón sigue enfermo y nosotros sufriendo. Estaremos conformándonos con la simple abstinencia de ciertas sustancias pero seguiremos “consumiendo otras”.

 


Lo sé, requiere valor.

 


Esto es sólo para valientes pero el premio no puede ser descrito con palabras.


Quizá “Alegría, Paz o Libertad” sean las que más se acerquen.

Podemos seguir huyendo o mantenernos firmes como Gary Cooper en "Solo ante el peligro" y aprender que no hay nada que temer.

 

 

 

 

 

El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional

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