Afrontar el vacío

por Alejandro Rodríguez
viernes 2 de octubre de 2020

Una vida de consumo tiene terribles consecuencias. En lo familiar, económico, mental, físico, laboral, académico…

Pero también tiene un enorme efecto sobre la relación con los demás, con la vida y con nosotros mismos. Es habitual, una vez acumulado cierto tiempo de abstinencia y recuperadas cierta estabilidad, salud y economía, que aparezca una sensación de vacío, sinsentido y desorientación. Maneras de sentirnos que quizá ya estaban ahí antes del consumo de drogas. Preguntas que, de alguna manera, intentamos esconder anestesiándonos.

Puede que llegado este momento nos sintamos estafados, ¿Tanto esfuerzo para encontrarme otra vez en la casilla de salida?

Lo cierto es que llegar a este capítulo es señal de estar avanzando. Ahora sabemos que drogarse no sirve, que no hay drogas, sexo, dinero e imagen que llenen ese vacío y que, quizá haya que buscar en otra parte.

Sí, pero ¿dónde?

Puede que las respuestas lleven ahí mucho tiempo pero nuestra mirada no estuviera suficientemente madura. Puede que nuestros proyectos vitales de engrandecimiento, nuestras carreras profesionales y planes de vida basados en la acumulación fuesen una trampa. Puede que el mundo, la sociedad y la cultura nos hayan arrastrado con ellos a este profundo pozo. Y puede que variar el rumbo requiera de esfuerzo y coraje. Sea como sea no hay duda de que nos hallamos ante la parte más apasionante de esta aventura llamada Recuperación. Puede que lo bueno venga ahora, que la mejor parte esté por venir. Si no nos conformamos con el no consumir y la vida sana, si queremos, necesitamos algo más podemos ir más lejos. A veces, cuando crees que has llegado a algún sitio, que la meta se ha cumplido, puedes elevarte un poco más para descubrir que el viaje no ha hecho más que empezar y que todas tus creencias acerca de ti, de los demás y de la vida empiezan a esfumarse. Esta parte del viaje requiere un enorme coraje porque se hace con el corazón. Has cambiado tus hábitos y actitudes. Bien hecho, ahora te servirán y serán una buena base para lo que está por venir. Ahora no vamos a cambiar, simplemente vamos a deshacernos de todo cuanto no necesitamos y así, de manera natural, nos quedaremos con lo esencial, con lo que realmente somos sin colorantes, aditivos ni conservantes. 

Parar, aquietarnos, abandonar ritmos de vida insanos puede ser un buen primer paso. Encontrar tiempo para estar con nosotros, un paseo mañanero en soledad y silencio también servirá. Aprender a mirar nuestro dolor con amor. Simplificar, buscar una existencia sencilla y austera además de revisar nuestros valores y prioridades serán también parte de un "trabajo" que traerá el permio gordo de la Recuperación: descubrir quiénes somos y a partir de ahí disfrutar una vida en libertad.

El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo médico profesional

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